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La Planche des Belles Filles, el primer examen de montaña en el Tour de Francia

Será la cuarta vez que el Tour de Francia ascienda sus pendientes


Por: AFP

El Tourmalet, el Galibier, el Alpe d’Huez… ¿y ahora también La Planche des Belles Filles? Junto a sus puertos de leyenda, esa subida en Los Vosgos, que el pelotón del Tour de Francia escalará este jueves en el primer examen de montaña de esta edición, se ha ido ganando prestigio en el trazado de la ronda gala en la última década.

Será la cuarta vez que el Tour de Francia ascienda sus pendientes, en un puerto de exigencia fuera de los gigantes de Los Alpes y Los Pirineos, donde tradicionalmente se gestan las tardes épicas de la historia del ciclismo.

Los organizadores tienden en los últimos años a perturbar el orden tradicional y dar espectáculo con una novedad o una etapa así antes de que llegue la hora de la verdad.

De esa forma, se van haciendo hueco en el calendario etapas en pavés o subidas en el Macizo Central. Desde 2012, una pequeña estación del departamento de Haute-Saône situada al norte de Belfort, La Planche des Belles Filles, se ha ganado el corazón de los aficionados.

En cada uno de los tres pasos del pelotón por este puerto (2012, 2014, 2017) hubo una batalla que hizo vibrar a los aficionados.

En su subida, Chris Froome comenzó a escribir su leyenda en el Tour, ganando allí su primera etapa en 2012. Vincenzo Nibali en 2014 y Fabio Aru en 2017 inscribieron también su nombre en la lista de ganadores allí. En las tres ocasiones, pesos pesados del ciclismo.

Otro dato para tener en cuenta: el hombre que lució el maillot de líder al término de la etapa allí fue luego el campeón del Tour dos semanas más tarde en los Campos Elíseos. Así ocurrió con Bradley Wiggins en 2012, con Nibali en 2014 y con Froome en 2017.

«Hemos caído ahí así, en nuestra búsqueda de las dificultades fuera de los grandes macizos, y se ha convertido pronto en imprescindible. Ha sido un poco un flechazo», asegura el director de carrera, Thierry Gouvenou.

El francés Julian Alaphilippe llegará a la etapa de La Planche des Belles Filles como líder de la general y está avisado, ya que en los tres pasos anteriores por este puerto hubo cambio en el maillot amarillo tras el paso por la cima.

«Es demasiado duro para mí», dice sobre el perfil del puerto, aparentemente resignado.

La Planche des Belles Filles es una especie de L’Alpe d’Huez, aunque más corto y menos alto. Tiene siete kilómetros con una pendiente de 8,7% de desnivel medio, con varias partes muy exigentes, al 20 % en el penúltimo kilómetro y la gran novedad de 2019, hasta el 24 % en los últimos hectómetros, en una nueva parte que se añade para elevar el listón.

Pero La Planche no es la única dificultad del día, ya que habrá seis ascensiones en total en el trazado, dos de las cuales son de primera categoría.

«Este año subimos un escalón en lo que se refiere a la dificultad», saborea Gouvenou.

¿Puede haber diferencias decisivas en la etapa del jueves? «No me preocupa», respondió Gouvenou.

«El maillot amarillo en la sexta etapa es demasiado pronto. Me cuesta ver a un equipo intentando conservarlo hasta París», apuntó.

Pero puede que potencias como el equipo Ineos, con el británico Geraint Thomas y el colombiano Egan Bernal, sí que se sientan capaces de salir de La Planche vestidos de amarillo y con fuerzas para llegar así a la capital.

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