El pasado sábado 9 de marzo, la comunidad de Íquira protagonizó un conmovedor homenaje al Padre Carmine Carrato, destacado por su dedicación y apoyo inquebrantables que dejaron una huella imborrable en la vida de tantos.
La comunidad de Íquira lideró una conmovedora iniciativa respaldada por el escultor José Emiro Garzón Correa. Fue la comunidad quien generó la idea y brindó el apoyo económico necesario para llevar a cabo este proyecto conmemorativo en honor al Padre Carmine Carrato. Garzón Correa, profundamente conmovido por la dedicación del Padre Carrato hacia la comunidad, decidió rendirle tributo creando un hermoso busto utilizando la técnica de la cera perdida, un proceso escultórico complejo que demanda la colaboración de diversos artesanos.
Desde la concepción inicial hasta la meticulosa finalización en bronce, el busto no solo captura la imagen física del Padre Carrato, sino también su profunda influencia en la comunidad de Íquira. A lo largo de décadas, el Padre Carrato dedicó su vida al servicio desinteresado de los habitantes de Íquira, dejando una huella imborrable con su generosidad y compasión.
El homenaje, que contó con la presencia de destacados miembros de la comunidad y autoridades locales, sirvió como un conmovedor recordatorio de la vida inspiradora del Padre Carrato y su duradero impacto en Íquira. La comunidad expresó su sincera gratitud y admiración por ser testigos de un verdadero ejemplo de amor al prójimo y servicio desinteresado.
El busto del Padre Carmine Carrato se erigirá como un símbolo tangible de su legado, recordando a las generaciones futuras la importancia del servicio comunitario y la compasión en la construcción de una sociedad más unida y fuerte.
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